Aguascalientes cuenta con médicos altamente capacitados que hacen posible que cada vez más personas recuperen su salud y mejoren su calidad de vida. Uno de ellos es el doctor Josué Olivares del Moral, especialista en trasplante renal y jefe del Servicio de Trasplantes del Centenario Hospital Miguel Hidalgo (CHMH).
Con apenas 38 años y más de una década de experiencia, el doctor Josué ha realizado con éxito más de 200 trasplantes en Aguascalientes, Ciudad de México, Jalisco y Guanajuato. Además, es uno de los principales impulsores del Programa de Trasplante Renal y Hepático en el estado, lo que fortalece la atención especializada que ofrece la Secretaría de Salud.
El doctor es egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y realizó su formación como especialista en el Hospital Miguel Hidalgo. También cuenta con preparación en el extranjero, donde cursó una subespecialidad en cirugía hepatopancreatobiliar en el Hospital Universitario Miguel Servet, en Zaragoza, Aragón, España, institución en la que fue reconocido como uno de los especialistas más destacados en su área.
Como parte de su trayectoria profesional, participó en el primer trasplante de donante vivo realizado en el Hospital Regional “Dr. Valentín Gómez Farías” del ISSSTE, en Zapopan, Jalisco, experiencia que contribuyó a consolidar su preparación.
Consciente de los beneficios que representa un trasplante, el Dr. Josué invita a la población a informarse sobre la donación de órganos y a sumarse a la cultura de la solidaridad, ya que considera que cada donación representa una nueva oportunidad de vida para quienes esperan un trasplante.
El especialista explicó que muchas enfermedades renales pueden prevenirse o detectarse a tiempo si se adoptan hábitos saludables. Por ello, recomendó tomar suficiente agua, realizar actividad física de manera regular, mantener una alimentación balanceada y acudir a revisiones médicas periódicas.
Asimismo, invitó a las personas, especialmente a quienes viven con diabetes, hipertensión u obesidad, a realizarse un tamizaje renal por lo menos una vez al año para detectar oportunamente cualquier alteración en el funcionamiento de los riñones.
